La corrección de mi visión me llevó a habitar mi lugar.

... Y de pronto me doy cuenta de que ya estamos en Agosto.
Más de la mitad del 2026 ha transcurrido, en unos días cumpliré seis meses viviendo en España...cómo pasa el tiempo.
Agosto siempre ha sido uno de esos meses que me invita a detenerme y tomar consciencia. Es un mes para hacer inventario, para mirar el camino recorrido, reconocer lo que he construido, aceptar lo que aún falta y preguntarme con honestidad, hacia dónde quiero seguir caminando.
Energéticamente este mes de Agosto 2026 representa una bifurcación. Ese punto en el que podemos seguir haciendo lo mismo y arrastrarlo durante los próximos años, o tener el valor de hacer una corrección de rumbo.
Estamos entre una Luna Llena en Acuario, que nos habla de liberar viejos patrones karmicos, y un eclipse solar que marca el inicio de nuevos ciclos.
No es extraño que tantas verdades estén saliendo a la luz, que tantas máscaras se estén cayendo, que estructuras que parecían firmes comiencen a romperse, que muchas personas estén viviendo momentos de caos.
Hoy pensaba que el caos no llega para destruirnos, llega para obligarnos a construir desde un lugar más verdadero. Son momentos que nos preguntan si queremos una vida con un norte claro o una vida dirigida por el miedo.
En estos últimos días he visto cómo muchas estructuras se han derrumbado a mi alrededor, formas de vivir, de relacionarse y de funcionar que simplemente ya no podían sostenerse más.
Siempre he creído en los procesos amorosos, pero para que un proceso amoroso realmente ocurra, necesita consciencia, necesitamos una lectura clara de lo que la vida nos está pidiendo ajustar, en el tiempo y en el espacio adecuados.
Hace unos días tuve que hacer exactamente eso, después de varios días con tos, mucho moco y un cansancio que no desaparecía, desperté con sinusitis y una presión muy fuerte en el entrecejo, nunca había experimentado algo así ... Mi cuerpo llevaba tiempo hablándome.
Yo quería seguir igual, seguir adaptándome, seguir resolviendo, seguir avanzando como lo he hecho durante estos seis meses, pero ese día me hice una pregunta diferente.
¿Andrea, qué necesitas hoy? La respuesta fue sencilla ... Parar, ir más lento, pero con mayor claridad.
Una semana antes me había sentido profundamente enojada conmigo, tenía la sensación de estar estancada, como si el tiempo avanzara y mis proyectos no, mi energía había estado enfocada en resolver, en adaptarme, en sobrevivir, pero entendí algo importante.
No era el tiempo el que resolvería aquello que yo no estaba dispuesta a mirar.
Me di permiso de corregir mis pasos y mi visión, cuando corregí mi visión, pude ver que las cosas no eran imposibles.
Ayer, mientras revisaba un trámite que necesito hacer en España, comprendí algo que fue mucho más grande que un simple trámite, y por muy crudo o duro que sea reconocerlo, hay personas que no están dispuestas a asumir la incomodidad que implica reconocer tu valor, valorar lo que das, considerar tu necesidad o incluso apoyarte.
Y eso me llevó a mirar algo mucho más profundo.
Durante años he sentido que hago mi parte, que cumplo, que entrego, que espero, que comprendo, y cuando el otro no responde de la misma manera, termino JUSTIFICANDO.
Pero esta vez pude verlo desde otro lugar.
Me di cuenta que durante mucho tiempo, intenté no incomodar a los demás, incluso cuando eso significaba permanecer incómoda yo, aprendí a decir "no pasa nada" cuando sí pasaba...a justificar.... a comprender...a esperar un poco más, a minimizar lo que necesitaba para que el otro no tuviera que moverse de su lugar, confundí empatía con dejarme siempre al final de la fila.
Y hoy entiendo que eso no era paz....Era postergarme.
Porque cuidar el bienestar de los demás nunca debería implicar abandonar el propio, y entendí algo todavía más importante, este aprendizaje no era sobre una situación en particular, era sobre mi manera de vincularme en todas mis relaciones.
Cuántas veces pensé que amar era comprender, esperar y adaptarme, y mientras cuidaba el bienestar de los demás ...dejaba de cuidar el mío, o de contemplar mis propias necesidades, esta fue la verdadera revelación.
No necesito convencer a nadie de mi valor.
No necesito hacerme pequeña para que otro permanezca cómodo.
No necesito seguir esperando a que alguien reconozca lo que soy o lo que doy, para entonces sentir que tengo permiso de ocupar mi lugar o exigir lo que me corresponde.
Hoy entiendo que, quizá, una de las razones por las que estoy viviendo esta experiencia en España es para aprender a poner límites, ocupar mi lugar, alzar mi voz, expresar con serenidad lo que necesito, pedir con dignidad lo que por justicia me corresponde ... y si eso no sucede, recordar que quien actúa con integridad nunca pierde.
La vida me regaló una frase muy clara: "Ponte en tu lugar."
No desde el ego, no desde la exigencia, no desde el reclamo...Sino desde la certeza.
Desde ese lugar que dice:
"Yo sé quién soy.
Sé lo que hago.
Sé lo que entrego.
Sé lo que aún tengo por aprender y mis areas de oportunidad
Y también sé lo que merezco."
Hoy elijo hacerme justicia, no persiguiendo, no obligando, no intentando ordenar el mundo, sino ordenándome por dentro, porque cuando uno se coloca en su lugar, muchas cosas encuentran el suyo sin necesidad de luchar.
Y quizá esa ha sido la gran corrección de estos seis meses, hoy ya no necesito que algo explote para hacer cambios. hoy puedo reconocer, con paz, que ya no quiero permanecer en lugares, relaciones o proyectos donde tenga que convencer a alguien de mi valor.
Donde, para que el vínculo exista, tenga que dejar de escucharme, donde la balanza entre dar y recibir esté rota, quiero vínculos donde el reconocimiento sea una consecuencia natural y no una lucha constante.
Porque el bienestar no nace del sacrificio permanente, nace de la reciprocidad, nace cuando ambas personas pueden crecer, cuando ambas pueden dar, y cuando ambas también pueden recibir.
Creo que, al final, esa ha sido mi verdadera redefinición de identidad... Dejar de demostrar quién soy... para comenzar, simplemente, a habitarlo.
Hoy me RECUERDO que no quiero, ni es mi labor convencer a las personas de lo que me corresponde recibir, pero lo que sí me corresponde es retirar mi energía de los lugares donde no existe esa reciprocidad.
Porque permanecer ahí duele, pero, sobre todo, desgasta.
Esta mañana, mis guias me decian una frase con mucha claridad:
"Confía. No pierdas de vista tu lugar y la vida encontrará la manera de ponerte donde realmente mereces estar."
Y hoy decido creer en eso, con menos prisa, con más verdad...y por primera vez en mucho tiempo, con la tranquilidad de saber que ya no necesito perseguir mi lugar.
Solo necesito ocuparlo.
¿y tú? ¿Qué corrección te está pidiendo la vida hacer este mes de agosto?
✦ Andrea Argüelles ✦





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